De ruedas

Cuando Juan nació, su cuerpo tenía la forma del vientre de su madre. Así permaneció, a medio enroscar, aferrado de la teta nutritiva hasta que tuvo edad para ir a la escuela.
De ahí en adelante, el cuerpo de Juan tomó la forma del vientre de su padre. Cada mañana en improvisado asiento de bicicleta, Juan se enrosca al fierro central, enfundado en un gorro de lana y un chaquetón dos tallas más grandes.
El padre lo cruza con sus brazos curtidos, Juan se ovilla y el hombre se vuelve caparazón del hijo.
Ambos cruzan la ciudad cuando todavía es noche y llegan a la escuela con las primeras luces. A veces, le lloran los ojos de frío, pero cuando Juan se baja de la bicicleta en la puerta de su escuela y besa al padre en la mejilla, siente como si de nuevo lo hubieran parido.
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“Niño soñando con su bicicleta” pintura de Juan Merello

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