El valor de la palabra

Francisca es vehemente y transita como las hadas, entre las cosas del honor y las del humor. Es diestra en el lenguaje y fecunda en la imaginación efervescente. Ella ha cultivado el talento de percibir la tinta con la que estamos escritos y ha ido rescatando los rituales ancestrales, que nos permiten ir volviéndonos humanos a través de nuestras propias formas de decirnos.

Francisca es guardiana del verdadero valor de las palabras. El valor como utilidad, pero también como cualidad, como significación e importancia. El valor como osadía y hasta desvergüenza, fuerza, firmeza y virtud.

El valor para enhebrar poéticamente la vida desvelando la riqueza más honesta de cada vocablo. La palabra que es útil, precisa, necesaria. Pero también la palabra justa, verdadera, exigente. La palabra resuelta y creativa que tiene la fuerza inconmensurable de la vida germinando.

Francisca es heredera de esa estirpe inicial que tuvo el arrojo de transmutar el silencio en voz y con eso, la inspiración literaria para empezar a decir nuestra historia con palabras propias.

~ por personanonima en Agosto 4, 2008.

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