Olimpiadas

El pequeño Liu alcanzó apenas a ver en el televisor la imagen brillante de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing mientras volvía del baño.

Él vive muy lejos de esas luces, en un pueblo en el que ya nadie sonríe hace tiempo. Por eso le gustaron tanto los colores y la música que escuchó en el aparato.

Cuando terminó de trabajar le dolían las manos como siempre, pero esa noche soñó que uno de los deportistas que sabía visitaban su país en esos días, ganaba el premio mayor calzando unas zapatillas que él había cocido con sus propias manos.

~ por personanonima en Agosto 11, 2008.

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